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PS5 revela todas sus especificaciones: CPU de 8 cores a 3,5 Ghz, 10,28 TFLOPs, 16 GB de GDDR6 y SSD de 852 GB ampliable

Sony Computer Entertainment ha hecho pública todas las especificaciones técnicas de PlayStation 5. Gracias a una conferencia presentada por Mark Cerny, principal arquitecto de la consola, conocemos todos los aspectos técnicos de la nueva consola.

PlayStation 5 estará compuesta una CPU Zen 2 de 8 núcleos con 3,5 Ghz (frecuencia variable) y una gráfica Radeon RDNA 2 que promete ofrecer un rendimiento de 10,28 teraflops y 36 unidades de cómputo a 2,23 GHz (frecuencia variable). Las dos piezas personalizadas y fabricadas por AMD están flanqueadas por 16 GB de memoria GDDR6 a 448 GB/s y un SSD NVMe de 825 GB. El almacenamiento se puede ampliar de forma interna gracias a una expansión SSD y externa mediante un disco duro. también hay un Blu-ray 4K UHD.

Tanto Sony como Microsoft usan las mismas arquitecturas de AMD. Xbox Series X ofrecerá un procesador a 3,8 GHz por núcleo mientras que la parte gráfica alcanzará un rendimiento de 12 teraflops. La cantidad de memoria GDDR es la misma en ambas consolas, pero en Xbox Series X será más rápida, como mínimo en los 10 GB de memoria rápida a 560 GB/s. La consola de Microsoft también gana en capacidad de almacenamiento interno gracias a un SSD de 1 TB.

El principal objetivo de Sony es lanzar un hardware puntero pero a la vez amigable con los desarrolladores. Con esta combinación se espera que el salto de generación sea sencillo y que rápidamente se tenga acceso a las características y mejoras de hardware que ofrece PlayStation 5.

El procesador y tarjeta gráfica de PlayStation 5

Funcionarán con una frecuencia variable de cómo máximo 3,5 GHz y 2,23 GHz, respectivamente. Esta velocidad también es la estándar. Para administrar esta variabilidad, Sony ha introducido una tecnología llamada boost que a pesar de su nombre funciona de forma diferente a la que estamos acostumbrados a ver en móviles o algunos componentes del ordenador.

“Es un paradigma completamente distinto», explica Mark Cerny a Digital Foundry. “En vez de funcionar a una frecuencia constante para dejar que la alimentación cambie en función de la carga, lo que hacemos es básicamente tener una alimentación constante y dejar que la frecuencia se modifique en función de la carga”.

“En vez de observar la temperatura real en el chip, lo que hacemos es mirar las actividades que están realizando la CPU y la GPU para ajustar las frecuencias en base a esto, lo cual hace que todo sea determinista y repetible”, añade Cerny. “Además, utilizamos la tecnología SmartShift de AMD y mandamos la energía que no está usando la CPU a la GPU para extraer unos cuantos píxeles más”.

Es un planteamiento diferente al de Xbox Series X. Los desarrolladores de PS5 deberán tener en cuenta los eventuales picos de consumo energético y analizar las cargas de trabajo tanto de la CPU como de la GPU. Posiblemente sea más laborioso, pero para Sony si se aprovecha el sistema PS5 puede obtener velocidades más altas de lo esperado. Es decir, una GPU con menos teraflops también puede ser más ágil y provocar que el núcleo gráfico de PlayStation 5 ofrezca un rendimiento que supere las expectativas.