PS4 Pro usará la técnica ‘Rapid Packed Math’ para reducir la brecha con Xbox One X

El próximo día 7 de noviembre se pondrá a la venta la nueva y potente máquina de Microsoft, Xbox One X, y por este motivo, desde Sony se encuentran trabajando duramente para que las capacidades técnicas de PS4 Pro no se queden atrás con respecto a esta nueva consola.

La compañía japonesa está probando actualmente nuevas tecnologías, siendo una de ellas la denominada Rapid Packet Math, donde se agrupan varias operaciones de 16 bits entre registros de 32 bits para realizar trabajos más sencillos por reloj. Gracias a estas mejoras, la arquitectura es capaz de aumentar en cuatro veces las operaciones por ciclo de reloj respecto a la generación anterior, así como hacerlo al doble de la velocidad de reloj.

Esta tecnología beneficiará de una manera extraordinaria a PlayStation 4 Pro, la cual espera emplear dicha tecnología para reducir la futura brecha gráfica existente con Xbox One X que llegará a principios de noviembre por 499 euros.

Mark Cerny, arquitecto principal de PlayStation 4, fue el encargado de revelar este anuncio indicando que la consola incluiría un par de características encontradas en la futura hoja de ruta de AMD. Una de ellas es la anteriormente mencionada Rapid Packed Math.

Además, Cerny mencionó que esta técnica tiene un gran potencial de “aumentar notablemente el rendimiento”.

“Algunas características de la hoja de ruta de AMD aparecen por primera vez en la PlayStation 4 Pro. Una de las características que aparecen por primera vez es el manejo de variables de 16 bits. De esta forma es posible realizar dos operaciones de 16 bits a la vez en lugar de una operación de 32 bits. En otras palabras, en floats completos, si ahora tenemos 4.2 Teraflops, pasaremos a tener el doble, es decir, 8.4 Teraflops en computación de 16 bits. Esto tiene el potencial de aumentar radicalmente el rendimiento.”

Por su parte, Microsoft ha decidido no implementar esta característica en particular a su futura Xbox One X, algo que quizás decidieron que no era necesario debido a la potencia de la nueva GPU junto a la capacidad de memoria RAM añadida en su consola.

Como podéis apreciar, Sony no se ha dormido en los laureles y trabaja continuamente en mejorar el rendimiento de los juegos con el hardware existente en el mercado.

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