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Comparativa Razer Raiju vs Nacon Revolution para PlayStation 4

Nuestros compañeros de Eurogamer han realizado una excelente comparativa de los mandos premium Nacon Revolution Pro y el Razer Raiju, los cuales ya se encuentran disponibles para todos los usuarios de PlayStation 4.

¿Son mejores estos mandos que el DualShock 4?

Tanto el Razer Raiju como el Nacon Revolution Pro son soluciones con cable enfocadas al jugador profesional o de eSports, con precios bastante altos: el Nacon Pro cuesta 109€, mientras que el Raiju lo encontramos a un precio de 169€. Mencionar que con ninguno de ellos podremos jugar de forma inalámbrica y resulta decepcionante que por estos precios tan elevados únicamente estén conectados por un cable USB trenzado para ofrecer jugabilidad con la menor latencia posible.

Ninguno de los dos mandos tiene batería interna ya que no la necesitan, al recibir la alimentación de la interfaz USB y también se elimina la barra de luz y el altavoz integrado. El tema de la barra de luz es especialmente importante, porque eso hace que ninguno de estos dos mandos sea compatible con PlayStation VR. En la parte positiva tenemos cuatro gatillos personalizables en la parte posterior, los cuales puedes configurar como quieras.

El Nacon Revolution Pro es el más barato de los dos. Este control tiene un tacto muy agradable, e imita la disposición de los sticks de Xbox, lo cual algunos pueden ver como un plus adicional. Nuestra queja aquí es que la forma del mando no es tan cómoda en las manos como nos gustaría debido a que se nota irregular y demasiado grande, especialmente comparado con el DualShock 4. No obstante, tienes la posibilidad de ajustar el peso del mando usando unas pequeñas pesas que se meten o sacan del mando.

Los sticks están muy bien, más elevados que en el mando normal de PlayStation 4, acercándose a la altura del de Xbox One, y se pueden inclinar hasta cuarenta y seis grados, algo que ayuda a hacer más fácil los movimientos más sutiles en shooters. Se necesita algo de tiempo para acostumbrarse a un nuevo mando, pero el sacrificio vale la pena con estos sticks; son más delicados, pero con práctica se convierten en una herramienta más precisa para apuntar y moverte en juegos en primera persona.

Sin embargo, cada stick analógico usa una forma completamente distinta, mezclando una textura cóncava en el izquierdo con una convexa en el derecho. Es cuestión de preferencias cuál te guste más, pero por desgracia no hay opción para cambiarlos y así adaptar el mando más a tus gustos. Los sticks están fijados en su posición, y dada la falta de opciones de personalización se hubiese preferido algo más uniforme.

Pero en otros aspectos el Nacon empieza a decepcionar. Para empezar, el diseño de los gatillos tiene una forma extraña, con ángulos muy rígidos en el plástico brillante. Del mismo modo, el d-pad está fabricado con el mismo material, un único bloque con un movimiento muy restrictivo. Se parece mucho al d-pad del mando original de Xbox, de hecho, y aunque no es el peor que hemos visto, sí es descartable desde el minuto uno por los fans de los juegos de lucha. Luego están los botones, con un feedback táctil similar al del DualShock 4, pero pese a ser un poco más grandes siguen siendo cómodos.

A diferencia del Razer Raiju, que es más caro, aquí tienes una multitud de opciones para calibrar la respuesta de las diferentes entradas, usando un programa gratuito para Windows que se descarga en la web de Nacon. Instálalo en tu ordenador, conecta el mando al PC y podrás ajustar todo lo que puedas imaginar.

El programa tiene cuatro slots con presets personalizables, y en cada uno de ellos puedes remapear todos los botones. También te permite modificar la curva de respuesta y las zonas muertas de los sticks, la sensibilidad de cada gatillo, la intensidad de la vibración e incluso programar una secuencia con una macro a partir de una única pulsación de botón. Es algo fantástico, y cuando desenchufas el mando del PC puedes acceder a tus opciones usando un switch en la parte posterior, lo cual varía el color del LED del stick derecho. En definitiva, el Nacon Revolution Pro muestra algunas ideas muy buenas, tiene montones de opciones para personalizarlo y los sticks son muy cómodos, pero el d-pad y los gatillos son un paso atrás respecto a los del DualShock 4 estándar.

Mientras, con casi el doble de precio, esperarías que el Razer Raiju hiciese algo excepcional, que suponga un verdadero salto en calidad. Empecemos por lo bueno: el Raiju se nota mucho mejor cuando lo tienes en las manos. Ergonómicamente es igual que el mando de Xbox One, usando un plástico mate que resulta agradable al tacto, con un acabado de goma en la parte inferior. No tienes los ajustes de peso del Nacon, pero es lo suficientemente ligero. E incluso con su panel de control extra en la parte inferior, con botones para cambiar perfiles, silenciar y cambiar el volumen, no resulta demasiado grande.

Para garantizar la durabilidad de un mando tan caro, tiene sentido que las zonas más sensibles al desgaste se puedan reemplazar. Tampoco querrás quitar las fundas que comentábamos hace un momento; si las quitas el material es muy resbaladizo. Otra pega que las guías de metal de estos stick hacen un ruido seco cuando chocan con los bordes de plástico, algo que no es muy elegante pero que no debería molestarte si usas auriculares. Se puede discutir si, en general, estos sticks son mejores o peores que los del Nacon, más altos, pero si estás familiarizado con los del DualShock tardarás menos en acostumbrarte a ellos.

Un gran punto a favor del Raiju son los gatillos, mucho mejores que los del Nacon. Tienen un modo que permite una pequeña depresión, para ráfagas cortas en shooters. Simplemente coloca el bloqueo para cada gatillo y su grado de presión baja de dieciocho grados a solo cinco. Esto corta todas las velocidades por debajo, con lo cual resulta inadecuado para un juego de carreras o para Rocket League, donde necesitas todo el rango completo para poder acelerar bien. Todas las entradas son extremadamente sensibles, desde los botones frontales hasta los bumpers situados sobre los gatillos. Incluso el toque más ligero produce una acción; eso es genial si quieres que un suave toque se traduzca en una acción en pantalla, pero también te obliga a ser muy cuidadoso con donde colocas los dedos en juegos como Dark Souls III si no quieres sufrir un accidente. Otro efecto secundario al usar switches pequeños es que la fuerte vibración del mando hace que tiemblen los botones.

Por desgracia, el d-pad es el peor que hemos probado hasta la fecha en un mando para PlayStation 4, e incluso el del Nacon es mejor. No hay forma de evitar sus problemas: los botones son difíciles de pulsar, y cada elemento del d-pad es un botón individual, lo cual hace complicado realizar movimientos como la típica media luna de Street Fighter. Nos hubiese gustado más algo como el d-pad de Saturn, o incluso como el de Xbox One. Este d-pad funciona correctamente para hacer la selección rápida de armas en Call of Duty, pero dista mucho de ser ideal para mover los personajes de un juego 2D.

También resulta sorprendente ver que el Raiju es menos personalizable que el Nacon. Por lo menos ofrece cuatro gatillos personalizables extra adicionales en la parte trasera, con dos que se pueden quitar si te molestan. Además, se asignan de forma muy intuitiva; todo cuanto tienes que hacer es mantener pulsado el botón para asignar en el panel de control, bajo el stick analógico izquierdo. Después, mantienes uno de esos cuatro gatillos, y el botón que quieres copiar. Notarás una pequeña vibración para avisarte de que el botón se ha asignado al gatillo. Es un sistema más directo que el del Nacon y que no requiere ningún software adicional, pero a expensas de perder la flexibilidad para trastear con todo lo demás. También tienes dos modos personalizables, usando un selector al lado del botón de asignar, pero ahí terminan tus opciones.

Lo más curioso es que tras las pruebas realizadas para este artículo queda más claro que nunca que el DualShock 4 estándar de Sony sigue siendo un mando muy bueno, y que se necesita mucho para de verdad ofrecer una mejora significativa con respecto a éste.