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Análisis. Resident Evil 8: Village para PS5

En Resident Evil: Village lo que Capcom ha intentado no es crear el juego más destacable de la historia de la franquicia, sino el más completo, y en eso han sido exitosos ya que el nuevo Resident Evil combina acción, puzzles, survival, terror, exploración y logra contar una historia fluida al fin de todo. Ahora bien, todo suena hermoso y como si fuera el mejor juego de la historia, pero claro hay varias cosas a destacar que podrían mejorar. Si bien Resident Evil: Village logra aprobar en todos los ámbitos en los que se propone estar, hay detalles que podrían haber estado mejor logrados.

La historia de Resident Evil Village, sin entrar en ningún tipo de spoiler, nos pone en la piel de Ethan Winters y nos traslada a que parece una aldea maldita en la que habitan todo tipo de monstruos y criaturas fantásticas que claramente se han escapado de la Hammer Films o de Universal para romper un poco con todo lo presentado hasta ahora en la saga. Resident Evil 7, en su momento, ya fue todo un experimento para Capcom, puesto que en mayor o menor medida rompía con muchos de los estándares que se habían mostrado hasta la fecha en anteriores entregas para que la saga pudiera ir un poco más ligada a lo que es la “actualidad de terror” y reformularse un poco a sí misma. Conocer la historia de la aldea y de los diferentes enemigos que te encontrarás toma el control por un tramo demasiado largo del juego, y en la última hora de juego terminas recibiendo una cantidad de información sobre la trama principal que difícilmente puedes asimilar a la velocidad en la que se te entrega.

La franquicia Resident Evil se jacta de tener mucha exploración en sus principales juegos, y en Resident Evil: Village eso parece ser algo principal, pero realmente el único lugar donde te sentiras como un explorador es en la aldea, donde no tendrás un propósito real y podrás explorar a gusto. El resto del juego es bastante lineal, y todo lo que vayas necesitando para progresar en la historia lo encontrarás dentro de los siguientes diez o veinte minutos de juego y está bastante a la vista. El único momento en el que esto cambia un poco es con algún que otro puzzle con una resolución un tanto más complicada, especialmente en el Castillo Dimitrescu.

Si hablamos del terror, claramente y como fue reportado, decrece con respecto a lo presentado en Resident Evil 7: Biohazard, y aunque sea algo subjetivo ya que el terror que uno siente es propio, queda más que claro que en Resident Evil: Village el nivel está por debajo de lo visto en la entrega previa. Aún así, desde Capcom han encarado este punto de varias formas en el juego, por lo cual uno no llega a sentir el terror. Lady Dimitrescu es una especie de Mr X., pero bastante más predecible, y en el resto del juego nos encontraremos con situaciones de tensión y supervivencia al límite, pero que se ven acortadas, con el fin de que todo entre dentro del juego.

Ya abarcamos lo que refiere a la exploración, el terror, los puzzles y la supervivencia dentro de Resident Evil: Village, y ahora nos toca pasarnos a la acción, que estará presente prácticamente durante todo el juego, y si hay una balanza entre todos los aspectos que abarca el título, se decantaría para este lado. Y es especialmente gratificante, nos encontraremos con una variedad enorme de enemigos en cada nivel que vayamos superando, comenzando por zombies clásicos, hasta enfrentarnos a enemigos de los que deberemos aprender sus debilidades para poder vencerlos. Además, las diferentes armas del juego se sienten bastante únicas, y se puede ver una clara evolución al equiparle accesorios o cambiar de arma por una mejor.

Hora de centrarnos en lo más espectacular de todo el juego: la ambientación y la calidad gráfica. Los ambientes que nos encontramos en Resident Evil: Village son fantásticos, y en muchas ocasiones sirven para aliviar la tensión entre enfrentamiento y enfrentamiento contra nuestros enemigos. La aldea nos ofrece panorámicas de excepción, y el Castillo Dimitrescu es por mucho lo más logrado de todo, tanto por fuera, con su imponente presencia, como dentro, tal y como se pudo apreciar en la demo, con diseños sumamente cuidados en cada punto del mismo.

Un punto central del juego es que Resident Evil: Village se ve bien como un nuevo título de la franquicia, pero aún mejor como una referencia al Resident Evil 4, y posiblemente una prueba antes de lanzar la remasterización del, para muchos, mejor juego de todos los Resident Evil. La ambientación de la aldea se asemeja muchísimo a la del clásico título lanzado en 2005, y eso sin hablar de El Duque, quien nos provee de armamento, equipamiento y compra nuestros trofeos conseguidos durante el juego en varios puntos de la partida.

Eso sí, El Duque también contará con bastante influencia durante la historia, ya que parece saber bastante de lo que sucede en la aldea, y la historia interna que como mencionamos anteriormente, toma el lugar central durante buena parte del juego.

Otra de las referencias a Resident Evil 4 es el sistema de personalización de objetos y su lugar en el inventario, permitiéndote conseguir espacio para más objetos dependiendo de tu capacidad de organización. Así mismo, la combinación de objetos es un sistema crucial dentro de Resident Evil: Village, ya que si bien parece que que sólo sirve para crear munición de armas, termina convirtiéndose en con el correr de la partida en algo crucial, donde tendrás que elegir entre munición, medicamentos o crear algunas granadas o minas que te ayuden a combatir enemigos específicos.

En definitiva, Resident Evil: Village es un juego altamente disfrutable, que encara el terror y la tensión desde diferentes puntos de vista, con persecuciones, hordas, puzzles de vida o muerte y enemigos casi invencibles, por lo que resulta un must playpara los fanáticos de la franquicia. A nivel de historia de juego, se trata de un título bastante lineal en buena parte del juego y la exploración queda limitada a ubicaciones específicas del mapa. Gráficamente y a nivel de jugabilidad, es una de las mejores entregas de la franquicia, y sirve para sentar las bases de cara a futuros juegos.

VALORACIÓN: 9,2