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Análisis. Horizon: Forbidden West para PS5

Cinco años después del lanzamiento de Horizon Zero Dawn llega su segunda parte, Horizon Forbidden West. Guerrilla Games presenta una producción mastodóntica que aplica algunas de las reglas que han funcionado a la perfección para otros estudios exclusivos de PlayStation como Naughty Dog.

Horizon Zero Dawn fue uno de esos juegos que marcaron la vida de PS4. Una nueva propiedad intelectual exclusiva para PlayStation que se convirtió en un éxito instantáneo y que sirvió a Guerrilla Games para consolidarse después de años al frente del shooter en primera persona Killzone. Con PS5 cumpliendo más de un año de vida, Horizon Forbidden West es uno de esos exclusivos de su catálogo que está marcado en rojo entre los usuarios de la marca japonesa.

Las dudas sobre cómo podría esta secuela mejorar la experiencia de su antecesor eran inevitables. En términos estrictamente narrativos la historia del pasado de Aloy y sus orígenes se podían considerar plenamente cerrados. Los conflictos tribales del presente del juego eran un buen añadido, pero nunca tuve la suficiente confianza en ellos como para creer que pudieran sustentar por sí solos un nuevo título.

De esta forma, Guerrilla ha sabido tirar del imaginario creado para el primer juego con un ejercicio tan coherente con su trama cómo imaginativo, siendo esta más o menos apetecible en función de cuánto queramos sumergirnos en ella como jugadores. Yo me he dejado llevar y, lo cierto, es que he quedado contento aunque tenga que perdonar algunas carencias narrativas que comentaré más adelante.

Las otras grandes preguntas que me he hecho a lo largo de este tiempo desde su anuncio en junio de 2020 han sido cómo se resolvería Horizon Forbidden West en su apartado gráfico teniendo que lanzarse simultáneamente en PS4 y PS5 y, ante todo, qué nuevos añadidos a su jugabilidad y creación de mundo abierto lo acompañarían. Mientras despejaba mis dudas, me he encontrado con muchísimo más de lo que esperaba en un principio. Sin duda, Horizon Forbidden West es uno de esos juegos que sabe ir de menos a más.

Para sostener todas sus mejoras, cambios y añadidos en lo jugable Horizon Forbidden West recurre al mismo sistema de su primera entrega, crear dos líneas argumentales que comparten destino y sentido dentro del progreso del juego, pero que se pueden entender como entes independientes entre sí. De la misma manera que me ocurrió con la primera entrega, toda la parte correspondiente a las tribus, sus costumbres y conflictos no han conseguido conectar conmigo del todo.

Eso sí, tengo que reconocer aquí la mejoría a la hora de crear las culturas Utaru, Tenakth y Quen. Sus orígenes y fundamentos basados en la interpretación sesgada de los restos de un pasado más avanzado tecnológicamente, resultan atractivos y enlazan muy bien con la justificación de algunas de las misiones tanto principales como secundarias que tendremos durante el progreso en la aventura llegando, incluso, a justificar la llegada de algunos nuevos sistemas de exploración cómo son el buceo y el vuelo a lomos de un Alasol.

Esta línea argumental centrada en los conflictos del presente del juego es la que aprovecha el título para crear el marco de muchas de sus misiones secundarias. Recurriendo demasiado frecuentemente a las mismos tropos argumentales, algo que, como veremos en este análisis, acabaremos perdonando gracias al excelente trabajo que se ha hecho en la mayoría de los niveles y parajes que alberga el juego, consiguiendo haber creado una de las mejores experiencias de mundo abierto tradicional jamás vistas hasta la fecha.

Obviamente, y como habrás comprobado en la lectura hasta este punto, voy a ser un tanto críptico a la hora de hablar sobre la trama de Horizon Forbidden West. Quiero que llegues sin saber nada de la historia y que, cómo me ha ocurrido a mí, descubras por tí mismo algunos de sus secretos y personajes, a pesar de que algunas revelaciones sobre actores implicados en la interpretación en inglés ya hayan dejado ver a nuestro nuevo enemigo principal.

La nueva amenaza a la que Aloy se enfrenta es prácticamente indestructible, lograr encontrar la clave para derrotarlos no se antoja una tarea sencilla. En este punto esperaba ver un poco más de implicación de los villanos en la trama. Sin embargo, el título prefiere concentrarte a lo largo sus misiones principales en otra misión que tiene mucho más que ver con la problemática del mundo de Horizon Forbidden West tras los sucesos de la primera entrega.

Lo cierto es que la extensión de la campaña principal de Horizon Forbidden West no es mucho mayor que la vista en el Horizon Zero Dawn, pero sí que es más exigente en cuanto al nivel con el que llegamos a ciertos momentos de la trama, por lo que al final he acabado entremezclando las misiones secundarias para llegar cómodamente a ciertos enfrentamientos contra nuevas máquinas que, por cierto, cuentan con un diseño y variedad de ataques sencillamente espectaculares, pero hablaremos de eso más adelante.

Comento este punto porque me ha parecido que esos nuevos antagonistas no cuentan con todo el peso en la trama que me hubiera gustado ver durante gran parte del juego. Cierto es que llegados los momentos finales de Horizon Forbidden West, el título se apremia en presentar alguno de ellos de una forma más próxima, persiguiendo un objetivo efectista en sus últimos compases que puede que te veas venir.

Algunos de los principales acompañantes de la primera entrega están de regreso. De hecho, una de las principales novedades de esta secuela es la forma en la que nos relacionamos con ellos. Horizon Forbidden West crea un espacio común en el que todos confluyen al estilo de la Normandía de Mass Effect y, a medida que vayamos logrando nuevos aliados para nuestra causa, este será un lugar de descanso y reunión en el que podremos mantener amplias líneas de diálogo con ellos. Se agradece la cantidad de contenido ‘extra’ en este apartado, pero conviene señalar que en muchas ocasiones este puede sentirse poco interesante e, incluso, redundante cuando las charlas versan sobre las misiones que estamos llevando a cabo.

No obstante, tendremos misiones propias para los nuevos conocidos, que resultan ser atractivas, ampliando el conocimiento que tenemos de ellos. Estos personajes son la principal puerta de entrada para el jugador al worldbuilding de Horizon Forbidden West y resulta sencillo empatizar con ellos, comprender sus motivaciones, frustraciones y preocupaciones convirtiéndose, de hecho, en los auténticos protagonistas del juego una vez todo lo referente a Aloy ha quedado esclarecido.

El sistema de conversaciones se mantiene igual que en la anterior entrega. Seguimos teniendo la posibilidad, aunque muy reducida en comparación con su antecesor, de elegir respuestas que vayan de lo visceral a lo pasional pasando por lo racional. Con casi 50 horas para la campaña principal y secundarias y más de 100 para descubrir su mundo al completo, me ha sido imposible darle más de una vuelta al juego para saber si esto cambia algo de la trama, cosa que, habiendo visto el final, dudo bastante.

Hubiera deseado ver en este juego un mayor desarrollo del personaje de Aloy, algo que parece querer abrirse paso en algunos momentos de la trama que tienen que ver con las relaciones interpersonales. No obstante, Horizon Forbidden West deja las espadas en todo lo alto y a buen seguro no acabaremos esta generación de PlayStation sin tener una nueva entrega de sus aventuras que nos permitan ver algo en este sentido.

El otro gran protagonista de la narrativa del título es su mundo, repleto de parajes espectaculares que combinan con maestría diversos biomas ya vistos en Horizon Zero y Dawn y Frozen Wilds a los que se añaden pantanos y playas, por citar un par de ejemplos. Nuestro viaje nos lleva a visitar los vestigios de Las Vegas, San Francisco o las parabólicas del desierto de Socorro en Nuevo México.

Estos lugares hablan por sí solos y es frecuente encontrarse con notas de voz y texto que amplían nuestro conocimiento sobre los últimos días de la sociedad contemporánea en la Tierra.

Una de mis dudas al empezar a jugar era saber cómo iba a ser este nuevo mapeado que nos presenta Horizon Forbbiden West. Su área en metros cuadrados es algo más grande que el escenario de su precuela, pero tal y como he mencionado antes gana en volumen y verticalidad. El miedo a verme abrumado por un sinfín de iconos estaba ahí, pero parece que Guerrilla ha sabido dar con la tecla a la hora de lidiar con esto.

El secreto radica en que la mayoría de las localizaciones que visitamos a la hora de realizar misiones, incluso en los recados, han sido trabajadas con un tremendo cariño y esmero. Son parajes únicos, provistos de zonas dedicadas a las plataformas que, dentro de los recursos de exploración que el programa propone va abriendo su abanico de manera paulatina.

Perdonadme por usar la palabra Zelda en este análisis, porque Horizon 2 no es exactamente eso, pero creo que es una forma sencilla de entender la forma en la que, conforme vamos ganando nuevas habilidades que permiten desbloquear caminos, estas se combinan entre sí para dar forma a eventos de exploración cada vez más gratificantes.

El buceo limitado pasa a ser infinito, paredes bloqueadas por vegetación o un extraño ¿mineral? llamado ‘fulgorita’ dejan de serlo y zonas aparentemente inaccesibles mediante la escalada quedan al alcance de nuestra mano cuando conseguimos sabotear un Alasol con el que surcaremos los cielos de este vasto mundo. Las herramientas para conseguirlo llegan a nosotros a través de misiones de la campaña principal, invitando en ocasiones a volver a un lugar que hubiéramos visitado antes para explorarlo al completo.

Como única pega, he de decir que me hubiera gustado ver la mecánica de vuelo desbloqueada mucho antes en la historia, algo que, por otra parte, entiendo que llegue en las postrimerías de la campaña, ya que de otra forma se podría perder mucho del viaje a lomos de monturas o a pie, algo que sigue mereciendo la pena, parándose a combatir o explorar la enorme cantidad de estímulos que encontramos en nuestro camino.

Pero la clave del mundo de Horizon Forbidden West durante el desarrollo de sus misiones es que muchas de ellas transcurren en interiores diseñados con mimo y cuidado por los detalles.

La manera en la que se alternan los combates, búsquedas de pistas y resolución de puzles ambientales en los que se tira mucho de cajas me ha llevado a esta conclusión y, lo cierto, es que es una fórmula que funciona a la perfección en todos estos segmentos. Creo que si eliminamos el factor mundo abierto de la ecuación y nos quedamos solo con los parajes de esas misiones, todo encajaría perfectamente para encontrar un título más lineal muy similar en estructura a lo visto en The Last of Us 2.

Si bien hablaré más en profundidad dentro de unas líneas sobre el combate y todo lo que le rodea, conviene pararse a destacar el buen trabajo llevado a cabo con las plataformas. Las secciones de escalada están creadas con mucha intención y requieren en la mayoría de ocasiones que nos paremos a mirar y observar cuál va a ser nuestro siguiente salto. Para darle un aire nuevo a todo este apartado contamos con artilugios como el gancho o la paravela.

El añadido estrella en esta materia es el gancho con cable que permite acceder a zonas alejadas, abriendo exponencialmente las posibilidades de diseño. Las escaladas son frecuentes y el título deja algunos momentos soberbios en esta materia que recuerda a los mejores tiempos de la saga Assassin’s Creed. Gracias a este gancho podemos ejecutar un salto con impulso que nos permite elevarnos por encima de los salientes y que abre una muy buena posibilidad para ejecutar ataques fulminantes con nuestra lanza o arco.

Uno de los grandes recursos a la hora de crear agarres durante la exploración siempre ha sido destacar con colores esos puntos. Esto sigue estando presente en Horizon Forbidden West en muchas de sus secciones, pero en otras, especialmente en espacios naturales en los que no es tan posible justificar la presencia de los mismos, tendremos que tirar de foco para revelar el próximo punto al que dirigirnos al escalar una pared de piedra. Una solución ingeniosa que sabe aprovechar muy bien una herramienta característica de Aloy.

Fuera de todo lo que tiene que ver con las misiones y recados dentro del juego, Horizon Forbidden West presenta un enorme número de actividades que realizar al más puro estilo sandbox. Aquí me voy a permitir daros un consejo y es que las reservéis para el final del juego, una vez tengáis todas las habilidades desbloqueadas con la salvedad de los calderos y los cuellilargos.

Hago esta excepción con los calderos porque, a pesar de haberse visto reducidos en número con respecto a la primera entrega, tienen un diseño espectacular. Cada uno de ellos abre una manera de afrontarlos completamente distinta haciendo más hincapié en unas mecánicas completas unos con respecto a otros.

De esta manera encontrarás algunos que juegan con un nivel completamente inundado con el que tendrás que ir mutando la zona en función de las necesidades, y otros se van a centrar más en desplazarnos sacando provecho de la maquinaria de la zona, por citar un par de sencillos ejemplos.

Estos calderos te van a dar acceso a nuevos sabotajes de máquinas, algo que se agradece en muchos momentos en los que combatir abiertamente puede que no sea la mejor opción. Eso sí, desbloquear estos sabotajes va a requerir de contar con los elementos necesarios para activarlos desde nuestra base, por lo que conviene no perder la pista a las partes especiales que extraer de las máquinas.

Por lo demás tendremos asaltos a campamentos de bandidos, estos se dividen en dos clases: los hay más pequeños, en los que en pocos minutos puedes dar buena cuenta de todos los enemigos si bien basta con acabar con el líder; o más grandes, en los que la fortificación será mayor y la complejidad aumenta teniendo que realizar alguna investigación por el camino.

Contaremos con una arena de combate que desbloquear para entrar en liza contra enormes máquinas que cada vez van a presentar un reto más duro teniendo que acabar con ellas a contrarreloj. En estas partidas el tiempo entra en un ranking en línea con el que picarnos con el resto de la comunidad. Espero con atención ver quién se convierte en el rey del coliseo una vez la gente empiece a jugarlo.

También tendremos carreras de monturas, en las que el juego sucio está permitido y recuerda en cierta forma a circuitos de Mario Kart ya que en el recorrido puedes recoger items especiales como potenciadores de velocidad o daño. No es que este sea un apartado trascendente en el juego, pero seguro que alguna que otra te acabas echando.

En Horizon Forbidden West existen multitud de coleccionables que recolectar a cambio de recompensas, así como zonas de ruinas del mundo antiguo muy bien diseñadas para la ocasión en las que tendremos que ir resolviendo otros tantos puzles ambientales, encontrando contraseñas y abriendo atajos en pequeñas exhibiciones del potencial desplegado por Guerrilla en los entornos de las misiones.

En Horizon Forbidden West los enemigos han incorporado placas de armadura que extraer de la misma forma que hacemos con las máquinas y Aloy ha adquirido un nuevo sistema de combos que ir desbloqueando en el árbol de habilidades específico de guerrera. Estos combos van incrementando su dificultad así como su efectividad en combate. Al final, lo que cuenta en las refriegas es conseguir energizar nuestra lanza encadenando golpes para activar un punto débil temporal en nuestros rivales.

Si acertamos a clavar una flecha en el lugar indicado antes de que se agote este efecto temporal tendremos como recompensa una enorme cantidad de daño. El sistema es atractivo y la alternancia entre la lanza y el arco hace que los enfrentamientos hayan ganado en dinamismo. No obstante, sigo echando en falta un sistema de fijado que haga que la lucha sea más gratificante.

A estas mejoras del cuerpo a cuerpo se le suma el añadido de un nuevo árbol de habilidades que tengo que decir que me ha fascinado. En Horizon Forbidden West contamos con varias ramas independientes atendiendo a las distintas capacidades de Aloy. Esto da lugar a que cada jugador puede ‘hiperespecializarse’ en una rama rápidamente, sacándole todo el jugo a aquella faceta de juego que mejor se adapta a su forma de afrontar la aventura.

De esta forma, tenemos: guerrera (centrada en el combate cuerpo a cuerpo), trampera, cazadora (para el uso del arco), superviviente (mejoras de salud y creación de objetos), infiltrada (sigilo) y maquinista (para sabotajes de máquinas y combate sobre la montura). Estas seis especializaciones progresan de una forma mixta ya que los puntos de habilidad se van a obtener a través de las misiones y de la subida de nivel. A medida que vamos descendiendo en el árbol de habilidades de cada una de estas ramas el coste de las mejoras tanto activas como pasivas va a ir viéndose incrementado.

En total en Horizon Forbidden West existen 23 técnicas de arma que desbloquear entre todos los árboles de habilidad y las puedes ir alternando de manera rápida con el uso de los gatillos en función de si el arma que tienes equipada en ese momento es compatible. Pero donde realmente se siente a una Aloy más desatada es cuando tiramos de las Oleadas de Valor, el nombre es esclarecedor, se trata de la activación de una suerte de ultimate que atiende a otra barra en este caso morada, presente en la esquina inferior derecha de la interfaz.

El mundo de Horizon Forbidden West es rico en biomas, cada uno con su propia belleza evocadora. La iluminación que logra Decima Engine es para quitarse el sombrero y demuestra estar en plena forma. Puede que el mayor sinsabor que me ha dejado este apartado sea la intergeneracionalidad del título ya que, a pesar de verse a un alto nivel como Playstation acostumbra a hacer en sus grandes producciones, no consigue desplegar al completo el poderío de una máquina como PS5.

Con dos modos de ajustes gráficos podremos decantarnos por jugar Horizon Forbidden West a máxima resolución en 4K y 30 imágenes por segundo. Sin embargo, este modo no ha sido el de mi elección ya que creo que se pierde por el camino el disfrute de uno de los grandes baluartes de esta franquicia: las animaciones. Eligiendo el modo rendimiento jugaremos a resolución variable, se sacrifica algo de definición y en televisiones grandes se pueden notar márgenes de mejora en algunas texturas.

No obstante, esas 60 imágenes por segundo de las que disfrutamos en este modo hacen que las animaciones y movimientos tanto de Aloy como de todos los personajes que vamos conociendo a lo largo del juego luzcan de manera impecable. La captura de movimiento integral para nuestra protagonista va un salto más allá de aquellos famosos desplazamientos sobre la montura.

Ver a Aloy rodar sobre algunas superficies y fijarse en todos los detalles que la acompañan al escalar como una pierna que se esfuerza por ir más adelante mientras la otra va de apoyo. O como encoge los brazos y tensa el arco se siente de lo más realista, sin duda un portento técnico que pocos juegos pueden igualar a día de hoy.

Las conversaciones han ganado en espectacularidad cinematográfica, contando todas ellas con planos únicos emulando de cierta manera uno de los aciertos que tuvo Cyberpunk 2077.

A nivel sonoro Horizon Forbidden West cuenta con una enormidad de pistas creadas para lograr una banda sonora épica de esas que da gusto escuchar en casa, mientras trabajas o estudias. Suponen un acompañamiento brutal a los combates o momentos narrativos. He tenido que jugar sin la música activada para realizar la captura del videoanálisis que acompaña a este texto, y os puedo asegurar que se echa muchísimo de menos cuando no está.

A nivel de voces, el título llega completamente doblado al castellano con una soberbia actuación con Michelle Jenner en el papel protagonista, rodeada de un elenco de voces habituales en el actuación dentro del mundo del videojuego, el cine o la televisión que te hacen sentir en todo momento que estás delante de una de esas obras que destacan por encima del resto en esta faceta.

Horizon Forbidden West saca partido de la vibración háptica y los gatillos adaptativos del DualSense de manera eficiente. Es toda una sensación inmersiva desplazarse entre arbustos y sentir el roce de sus ramas mientras Aloy se escurre entre ellos. A nivel de sonido lo cierto es que no he notado una gran diferencia con los auriculares Pulse 3D o mis Razer habituales conectados tanto a la televisión y consola alternativamente. Es una gozada enfrentarnos a terribles máquinas capaces de hacernos sentir congoja con un solo rugido.

En definitiva, Horizon Forbidden West mejora en todas sus facetas a su antecesor. La creación de su mundo ha ganado en riqueza y sentimos que Aloy es capaz de casi todo gracias a sus nuevas capacidades de exploración. La verticalidad y riqueza de sus escenarios, creados al detalle para acompañar a cada una de sus misiones abre unas enormes posibilidades dentro su apartado de plataformas. Horizon Forbidden West transporta con éxito las mecánicas clave de otros juegos lineales como The Last of Us 2 o Uncharted 4 al mundo abierto. Apasionante y adictivo. PlayStation presenta el primero de sus dos candidatos a Juego del Año 2022.

VALORACIÓN: 9.6