in

Análisis de Need for Speed Heat para PS4

Need for Speed (NFS) es un juego de coches y carreras, todo ello con una vertiente de rol donde la mayoría del tiempo hay que competir para ir ganando nivel y dinero, elementos que nos permitirán mejorar nuestras máquinas para ser cada vez más competitivos. En cómo hacer que esas carreras sean disfrutables y competitivas es que NFS se juega todo en cada entrega.

Y así llega este Heat, la última versión de Need for Speed, totalmente fiel a las carreras, personalización impresionante, gráficos sobresalientes, ambientación de altura (el efecto de velocidad es sublime), componente offline y, como no podía ser de otra forma, el online. Todo listo para conducir.

Hemos mencionado la conducción, sí, siendo simple para el gamer casual y que puede complejizarse para el experto. Pero nadie va a sentir que no puede jugar al NFS. Con los choques el coche no se rompe, colisionas con un vehículo de frente y no pasa nada más que retrasarte.

¿Está mal? No, es lo que ofrece el juego. No es un simulador y no pretende serlo. Se juega y se compite a la primera carrera. El manejo del derrape marcará el destino de cada jugador en Palm City (ambientada en Miami), donde se lleva a cabo la acción en un mapa respetable, conformada por calles, avenidas y autopistas de un excelente diseño y un nivel gráfico tremendo.

Y si hemos comenzado este texto elogiando el efecto de velocidad también metemos en ese altar de privilegio al efecto de la lluvia. Espectacular. También es para disfrutar el sonido de los coches. Los motores enamoran incluso a los jugadores que no sean realmente apasionados de los juegos de conducción.

Toda la acción pasa de noche y de día en el marco de una historia extremadamente básica: la chica o el chico que llega a una nueva ciudad para ganarse reputación. En la ciudad, la policía está contra con las carreras clandestinas y por eso de noche persigue con perseverancia a quienes se meten en esa ilegalidad. Las competiciones de día dan dinero. Las de noche dan punto de reputación. Para comprar mejoras hacen falta las dos variables.

Pero de noche siempre vas a tener furiosas persecuciones que te van poner los pelos de punta, teniendo que llegar a un piso franco para no perder todo lo que obtuviste en la carrera. Por supuesto hay que elogiar la personalización. “Interminable” es una buena exageración. Hay 12 personajes para elegir, seis mujeres y seis varones que, a la vez, tienen una personalización igual de infinita.

En resumen, Need for Speed Heat es un juego para carreras descontracturadas ya que se pueden formar grupos de hasta 32 jugadores por bando. No hay nada criticable en tan básica y noble oferta: coger el mando y salir a conducir.

Al contrario de lo que intentaron hacer durante todos estos años, Heat ofrece un mapa de mundo abierto que es tan solo el lienzo que sostiene a su progresión definitivamente lineal: lo mismo que hacían Underground 1 y 2, y el Most Wanted original. Vamos desde el punto “A” al punto “B”, tan solo para participar de una carrera o continuar con la historia, pero sin necesidad de meternos en sidequests ridículas que nos hacen perder el tiempo, y peor aún, que no sirven siquiera para grindear puntos de experiencia.

Como suele ser habitual en esta famosa saga, las escenas cinemáticas de altísimo nivel técnico proponen que los integrantes de esta fuerza están dispuestos a todo, hasta a cobrarse la vida de algún que otro corredor para demostrar lo mal que está el conflicto, y lo imprescindible que es actuar con mano dura para barrer con este flagelo de una vez por todas hasta acabar con el torneo legal de carreras. Como es habitual, esta banda sonora está configurada por temas musicales reales y actuales, acompañando en todo momento la acción que estamos disfrutando en pantalla.

El gameplay incorpora en esta nueva entrega una mecánica que deberemos dominar para tener éxito en las curvas, y en definitiva, para terminar venciendo en cada carrera. Se trata de una especie de derrape que no termina de soltar el control del vehículo con el que la curva se hará más rápida y nos dejará mejor parados para salir con mayor velocidad una vez que encontramos la recta. Es un diferencial extraño para quienes están acostumbrados a los juegos de alta velocidad con aires de simulador, pero también es hacerse cargo de la extrema naturaleza arcade que siempre ofreció la serie.

Respecto a los coches disponibles, Need for Speed Heat cuenta con un catálogo de alrededor de 130 vehículos, incorporando nuevamente a la marca Ferrari tras perder la licencia en entregas anteriores, y cada uno de ellos cuenta con una enorme cantidad de mejoras de rendimiento y estéticas como nos tiene acostumbrado la serie hace más de una década. Todos los elementos externos se conjugan perfectamente en los espectaculares modelos de cada vehículo, y como se acostumbra en los títulos más modernos del género, también se pueden descargar skins desarrolladas por la comunidad con tan solo entrar al correspondiente apartado de cada modelo.

En definitiva, esta nueva entrega Heat destacan muchos elementos de la historia de la franquicia, haciendo un claro guiño a Hot Pursuit y Underground. Gracias a esto, Need for Speed Heat demuestra que siempre es bueno tomar elementos del pasado. A pesar de que la historia puede pasar muy desapercibida, la mecánica de conducción del juego, la gran variedad de opciones de vehículo y mejoras, así como el ciclo inteligente de noche/día ofrecen el título perfecto para celebrar los 25 años de la saga. Totalmente recomendable.

NOTA: 8.5